Retos Consumeristas

El reto que representa un nuevo desafío para todo el movimiento consumerista es la adaptación a la nueva realidad de convivencia con el COVID, para las organizaciones de consumidores significa la mayor de las dificultades, añadida a las que afrontamos a diario, ante una administración que considera la protección a la persona consumidora como un cosmético bien queda con la sociedad, titulares para vender a la prensa, desprecio al cumplimiento de las leyes que les obligan y desprecio a las asociaciones de consumidores y su labor cotidiana.

La Organización de Naciones Unidas ha marcado la hoja de ruta para el desafío global de lograr el objetivo de la humanidad, evitar que el desastre por el cambio climático en el planeta convierta al mismo en un lugar incompatible con la vida.

La Agenda 2030 de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, sus 17 objetivos y acciones puntuales, nos compromete como organización de consumidores, es un reto complejo trasladar a la Región de Murcia en acciones concretas y evaluables en los objetivos de fomento del consumo responsable y sostenible. La Nueva Agenda del Consumidor de la Unión Europea, orienta las prioridades y nuevamente sitúa a la política de protección a la persona consumidora en el centro de la política económica y consecuentemente, sus directivas condicionan a España y a la Región de Murcia a continuar esa senda, debemos forzar contundentemente a la administración a asumir sus obligaciones y tomar en serio ese marco normativo de “Mejora” de la protección a la persona consumidora, para nosotros lo de mejora es una utopía en esta Región, pero al menos que exista una política en este ámbito, aunque sea de mínimos.

De tal modo, debemos como sociedad y como Región de Murcia asumir retos en los siguientes ámbitos:

  1. Actualización del marco normativo de protección a la persona consumidora.
  2. Elaboración de un Plan Estratégico de Protección a la persona consumidora acorde a las leyes, que renueve y eleve, mejore a nivel municipal, comarcal y regional, con la sociedad y por tanto a sus asociaciones de consumidores, como protagonistas de su propia defensa.
  3. El movimiento consumerista debe empoderarse por sí mismo, reafirmar su independencia absoluta, como establece la ley y elevar el nivel de exigencia al mercado y a la administración.
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