Si han visto la película de Pedro Lazaga, La ciudad no es para mí (1966), recordarán como un tipo aparentemente discapacitado interpretado por Alfredo Landa, ofrece billetes de mil pesetas creyendo que son estampas de santos.

Desde entonces hasta nuestros días, la sociedad ha evolucionado en muchos aspectos y como no podía ser mas la capacidad de inventiva para perpetrar timos no se iba a se menos.

Ahora el timador ya no es un tipo con boina,  es mas ahora ni si quiere tiene cara de inocente bonachón e incluso puede y de hecho lo es, hasta ser legal.

Es el timo de moda de nuestros días y también tiene nombre, se llama inflación, si han salido de comprar en el supermercado y se asombra de que el dinero que lleva en su cartera es indirectamente proporcional a la cantidad de bolsas que lleva en el carrito acaba de caer en el timo.

Este timo lo perpetran las grandes corporaciones,las grandes empresas del momento y han encontrado cobijo en los gobiernos que en sintonía con ellas permiten el fraude. Puede sentirse un poco abrumado, pero tranquilo todos caemos en el, es inevitable.

La cuesta de enero es un período en el que muchas personas experimentamos un aumento en los gastos debido a los actos festivos relacionados con las fiestas de fin de año. Sin embargo, este año, el panorama ha sido más difícil debido a la inflación que ha afectado de manera significativa al consumidor.

Dicen los Mass Media que La inflación es un fenómeno económico en el cual los precios de los bienes y servicios aumentan constantemente, lo que reduce el poder adquisitivo del dinero. Hasta ahí se entiende, lo que pasa es que muchas veces, los comerciantes aprovechan la inflación para subir los precios de sus productos. El consumidor se ve obligado a pagar más por los mismos bienes y servicios, lo que hace que sea más difícil para él cubrir sus necesidades básicas.

En particular, durante la cuesta de enero, entre otras cosas se observa un aumento significativo en los precios de la electricidad, debido a las bajas temperaturas y las condiciones climáticas adversas en muchas áreas. Los consumidores tienen que utilizar más electricidad para calefacción y otros usos relacionados con el clima, lo que lleva  a un aumento en las facturas de electricidad. Muchas empresas eléctricas han aprovechado la situación para aumentar sus tarifas, lo que ha afectado de manera significativa el bolsillo del consumidor.

Además, también se ha observado un aumento en los precios de los productos básicos como la comida y la vivienda, lo que ha dificultado aún más la situación para el consumidor. Muchas veces, los precios de estos productos están influenciados por la especulación en los mercados, el aumento de los costos de producción o el aumento de los impuestos.

En resumen, la cuesta de enero es un desafío para el consumidor debido a los aumentos en los precios de los bienes y servicios, impulsado por la inflación. Muchas personas han tenido que hacer ajustes significativos en sus presupuestos y buscar maneras de reducir sus gastos para poder hacer frente a estos desafíos. Es importante que las autoridades económicas tomen medidas para controlar la inflación y proteger el poder adquisitivo del dinero de las personas.

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